La
vida es un desequilibrio imprevisible y se nutre de los
sueños, sin los cuales no es posible atravesarla
exitosamente. Y este sueño comenzó media década
atrás cuando dos estudiantes del "Chilean Eagle's
College" (en la región Metropolitana) se fusionaron
para armar un cuarteto de rock cuyo nombre, inspirado por
un divertido incidente colegial, fue el de "Los Huep!".
Se trataba del "Seba"" (actual guitarrista
de 1er orden), quien azotaba la batería con entusiasmo
casi cavernícola, y el "Pluto", bajista,
periodista, egresado de la Universidad Andrés Bello.
Oriundos del Bosque Sur y San Joaquín respectivamente,
hallaron un baterista quien resultó ser transitorio,
sin embargo cumplió un rol clave en la estructuración
definitiva de la banda, puesto que introdujo al vocalista/guitarrista
(de 2Ü orden), vale decir, la última pieza del modesto
cuarteto. Este ultimo llevaba apenas 2 años en Chile
y arrastraba un acento flagrante de su condición
de extranjero, además de un limitado vocabulario
castellano. Procedente de Winnipeg, Manitoba, Canadá,
donde vivió 6 años, y el primero de 3 hijos
de una madre soltera, se interiorizó en el grupo
para emprender una imperturbable amistad y activa participación.
El sueño había comenzado y las tocatas se
sumaban, también la poco envidiable infraestructura
se expandía y los conocimientos se ampliaban. La
cosa andaba bien, pero como todo sueño, se acabó
súbitamente con la partida del baterista por motivos
laborales. Además, el Pluto insinuaba sigilosamente
su alejamiento para dedicar su tiempo a los últimos
años de su carrera universitaria. Pero la gota que
rebalsó el vaso file la noticia de que el "Seba"
comenzaba una nueva etapa de su vida al asumir la paternidad
de Francisca Alejandra. Se cerraba así un capítulo
de esta historia. El sueño parecía anonadarse.
Yo igual seguía cantando, inventando, alterando y
reciclando nuestros temas pero no sabía nada ni del
Pluto ni del Seba.
Todo
parecía obsoleto y distante, entonces decidí
llamar al Sebastián. Fue ahí cuando supe que
cl sueno persistía y nos juntarnos para retroceder
en nuestro trayecto artístico. Se nos sumó
efervescentemente el Nacho (hermano del Seba) alumno del
"Chilean Eagle's College" en la batería
para apropiarse indiscutiblemente del puesto. Habíamos
recuperado la intensidad y rescatado el pasado, aunque siempre
con miras hacía el futuro Probamos con muchos bajistas
pero no encontrábamos el fervor incondicional de
nuestro Pluto. ¿Qué era de él? Es como
sí la tierra lo tragarse. ¿Dónde estaba
y qué hacía? Fue el Sebastián quien
se atrevió a llamarlo, después de múltiples
audiciones, y a través del auricular se supo que
cursaba el ultimo año de periodismo y, bajo un tono
taciturno, dio a conocer los motivos de su salida, los cuales
ya habían expirado. Estábamos listos para
completar el círculo y emprender el vuelo tras 5
largos años. Esa es la historia de Pancha Jana, nuestra
esposa, hija del hard rock melódico y versátil,
bilingüe y de contenido social con influencias diversificadas
desde la trova de Silvio Rodríguez hasta la fuerza
del metal melódico, post grunge, ligeramente retro
y crudo como es el rock, pero sin dejar de lado las innovaciones
tecnológicas.
Dedicados
fielmente ente a lo que mejor pulimos. Porque la música
nos sacude el alma. Es lo que roza besucadamente el espíritu
y enciende los recuerdos, hasta los más vagos y finitos
Es lo que me permite alzar la voz desde el sombrío
abismo de lo ignoto para hallar su nido en el corazón
de los auditores, quienes sean, cuantos sean, ...bienvenidos
sean. |