EDITORIAL: La originalidad

EDITORIAL: La originalidad Por Antonio J. Gimenez La originalidad es una de las virtudes más deseadas por los artistas y a su vez, una de las más aclamadas por el público. Un músico con la capacidad de crear su propio sonido será fácilmente reconocible y apartado del abstracto tumulto de candidatos a la cima.  ¿Y de donde nace la originalidad? ¿De la calidad técnica? Claro que no. Solo entren a internet y lo comprobarán. Hoy en día, es muy común encontrar en sitios como YouTube a un número absurdo de personas que pueden interpretar piezas tan difíciles como exquisitas. Desde las más prestigiosas sinfonías clásicas hasta obras de la cultura popular. Si bien estas habilidades son loables, le duela a quien le duela, es más de lo mismo. Pero “ojo”, es una gran herramienta que deben atesorar (recuerden esto), porque la habilidad técnica es un gran comienzo para alcanzar la iluminación artística. Volvemos a nuestro cuestionario ¿La originalidad nace simplemente de hacer algo completamente di

DIDDY "La elegancia lo es todo"

Mientras los raperos defienden su credibilidad cantando sobre la dura vida en la Calle, Diddy dice que es un rey y no reniega del glamour que le dan sus millones.



Victoria Beckham lo bautizó
el "Sinatra negro" y
sus legiones de fans lo
llaman el "Rey del bling": Diddy
maneja los autos más veloces,
sale con las mujeres más lindas,
usa los diamante más grandes y
tiene la colección de relojes más
cara del mundo. Es tan poco humilde
que no se conforma con
tener un solo nombre: se llama
Sean John Combs, pero también
se lo conoce como Diddy, Puff
Daddy, Puff, Puffy, Bad Boy Da
Man y P. Diddy.
Pero Diddy no es un simple rapero
hablador. Su ojo para los
negocios le valió una fortuna de
346 millones de dólares y figura
en la lista de la revista Fortune
de las cuarenta personas menores
de 40 años más ricas del
mundo. Tiene una compañía
discográfica, Bad Boy Records,
vendió millones de discos como
solista del hip hop y en su último
disco (Press Play) canta con
Christina Aguilera, Jamie Foxx y
Will.I.Am, de Black Eyed Peas.
"Soy un rey. Tengo sangre real y
mi gente estaba aquí antes que
los demás. No digo que sea mejor
que otros, pero quiero que
nos sintamos orgullosos de ser
quienes somos", insiste. Diddy
creó un look que combina mamelucos
y diamantes: "Tenés
que respetarme porque tengo
mucho más dinero que vos".
--¿Cómo te producís antes de salir?
—Cuando me visto me gusta escuchar
a Marvin Gaye. Invito a algunas
personas a mi habitación y
tomamos unos tragos. Hacemos
del vestirse una fiesta. Para mí,
tiene que ser una experiencia
muy sensual, por lo que siempre
tengo mujeres a mi alrededor
cuando me visto. Cuando salgo
de la habitación me siento increíble.
No es sólo por la ropa: si uno dedica
tiempo a vestirse, si lo convierte en
una ocasión, se siente increíble se
ponga lo que se ponga.
--¿Te gusta más la compañía de las mujeres
que la de los hombres?
—Las mujeres no me parecen sólo algo
bello, sino que me encanta su
compañía. Trato de ser bueno, en serio,
pero a veces me cuesta.
--¿Por qué te encuentran irresistible?
—No creo ser el tipo más atractivo del
planeta: yo me pondría un 7,50 sobre
10. Pero lo que aprendí es que todo
pasa por cómo uno se presenta ante
el mundo. Si un hombre se muestra
seguro de sí mismo, los otros hombres
lo perciben y las mujeres se
mueren por él.
--¿No te parece que estás obsesionado
con tu aspecto?
—No tengo ningún problema en admitir
que estoy totalmente obsesionado
por mi aspecto, por la ropa que
uso, los autos que manejo y las joyas
que tengo. La elegancia lo es
todo. Me gusta pensar que, al
igual que Madonna, soy una especie
de camaleón. Tengo un placard
de 280 metros cuadrados y
más de cien pares de zapatos...
--¿Quiénes son tus ídolos en cuanto a
estilo?
—Frank Sinatra y Cary Grant, aunque
nunca copiaría la ropa que
ellos usaban.
--La última: explicame qué quiere decir
eso de "ghetto fabulous".
—Es algo orgánico, que tiene que
ver con la supervivencia. Es usar
jeans y una camiseta de básket
con diez mil dólares en joyas en el
cuello, o unos zapatos Gucci con
jeans sin marca y una remera de
diez dólares, o manejar un convertible
Bentley con la visera de la
gorra hacia atrás y el sistema de
audio al máximo. Esa es la esencia
de mi vida.

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