Ozzy Osbourne muere a los 76 años: se apagó el Principe de las Tinieblas

Ozzy Osbourne, el icónico vocalista de Black Sabbath y figura cumbre del heavy metal, falleció este martes 22 de julio de 2025 a los 76 años, rodeado por su familia, confirmaron sus seres queridos . Su despedida ocurre apenas semanas después de haber encabezado el emotivo concierto “Back to the Beginning” con la formación original de Black Sabbath en Birmingham, el pasado 5 de julio    De aspirante a leyenda del metal Nacido como John Michael Osbourne en Birmingham en 1948, Ozzy se unió a Black Sabbath en 1968, aportando su inconfundible voz gutural a himnos como Paranoid, Iron Man y War Pigs —temas que no solo definieron la banda, sino que cimentaron el género del heavy metal. Tras su salida de la banda en 1979, cortes como Crazy Train y Mama, I’m Coming Home lo consagraron como solista y empresario musical con el festival Ozzfest. Un adiós rockero y lleno de dignidad Años de lucha contra enfermedades como Parkinson (diagnosticado en 2020) y severos problemas de salud no logr...

ComproMetidos, rock politizado

El rock es histórico, tiene un momento y un lugar: no es igual componer una balada luminosa en un monoblock de Bagdad en el año 1993, que escribir un tema dark-industrial en una playita del Caribe bajo el sol del mediodía; no es lo mismo desayunar escuchando un pirata low-fi de Pantera a todo volumen que clavarse unos demos jazzeros a capella de Sting antes de salir de joda. En otros términos: hacerse cargo del momento y del lugar en el que se está tal vez sea parte de la experiencia del rock.

Mas no parece ser el caso de Compro Metidos, el solemne e hiperpolitizado sexteto oriundo de Nueva Escocia, provincia de Entre Ríos, que lleva al extremo la idea de ser "ciudadanos del mundo", y se involucra en tanta causa noble como le sea posible. Su público es el universo entero, y por tanto no quieren que sus canciones dejen de lado ninguno de los temas importantes: los refugiados en Kuala Lumpur, los secuestrados en Colombia, los caídos por el "gatillo fácil" en Namibia, los inundados de Pakistán, las víctimas del tsunami de Sumatra, los leprosos de Rosario, los atacados por leones en Tanzania, los trabajadores no religiosos en el Vaticano, los discriminados en el free-shop del aeropuerto de Salzburgo.

Cada rincón del planeta donde alguien sufre una injusticia, es foco para la obra de ComproMetidos. Y, hay que decirlo, por momentos el resultado suena forzado y la actitud se impone a la música. Eso ocurrió cuando a último momento no tocaron en el Festival Ybueh porque eligieron encadenarse en la puerta de la Embajada de Eslovenia en repudio a la polémica censura al blog opositor www.slovlog.sl. O cuando, a través de un comunicado, se opusieron a que sus canciones fueran pasadas por FM Kabul por considerar que el nombre de la radio "toma para la joda el buen nombre la capital de Afganistán".

Tal vez fundamentalistas, tal vez idealistas, tal vez cultores de la sobreactuación, tal vez simplemente imbéciles; en cualquier caso, los ComproMetidos han construido una carrera sólida a través de su presencia sostenida en cuanto concierto benéfico ofrezca la cartelera. Y allí está la paradoja del compromiso absoluto: ellos tocan con la misma convicción en una fábrica recuperada y gestionada por los obreros, que en un country cuyos propietarios reclaman un nuevo sistema de calefacción para el club house o la cancha de golf.

* Cualquier parecido con la realidad, es responsabilidad de los hackers que sabotean, a diario, la redacción de este diario.

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