L-Gante debutó como actor en una película con Sofía Gala

  L-Gante debutó como actor en una película con Sofía Gala El cantante estuvo presente en la Avant Premiere de “Franklin: la historia de un billete” Sofía Gala y L-Gante, en la premiere de "Franklin: la historia de un billete". Foto: Movilpress. Actualizado al 17/05/2022 19:21 El lunes por la noche, Elián Ángel Valenzuela, conocido popularmente como L-Gante (22), debutó oficialmente como actor. Es que el cantante de cumbia tiene una breve participación en la película Franklin: la historia de un billete , que protagonizan Germán Palacios , Daniel Aráoz, Sofía Gala Castiglione, Joaquín Ferreira , Isabel Macedo y Cristian Salguero. En la Avant Premiere , que se celebró en el Dot Baires Shopping , ubicado en el barrio de Saavedra, el músico llegó acompañado por su pareja, la influencer Tamara Báez y su hija Jamaica, de 8 meses. L-Gante junto a Tamara Báez y Jamaica. Crédito: Movilpress. Además de comer pochoclos, el artista musical aprovec

el emo, una estetica que se instala en el secundario

 

La rebelión de los nerds

Hace apenas tres años era un movimiento casi inexistente. De pronto, web mediante, el “emo” (punk emocional) empezó a tocar las puertas de la masividad. Sweater –de Ramos Mejía–, Buzzer –emigrando del “hardcore punk melódico” desde 1997– y los de Romeo Tragedy cuentan qué hay detrás del maquillaje, el pelo planchado y el grito de adolescente desenfrenado, pero sin despeinarse. Imágenes paganas bajo la sombra de Tim Burton.


Por Federico Morandi

Cualquier persona que haya caminado alguna vez por las inmediaciones de la galería Bond Street les dedicó una o más miradas de reojo a esos grupos de chicos con ojos delineados y flequillo planchado que no paran de sacarse fotos con sus cámaras digitales. No son los viejos “otroyoianos” que solían inundar el lugar cinco años atrás. Los nuevos ocupantes se hacen llamar emos. Este nuevo movimiento cultural conformado por adolescentes y preadolescentes de entre catorce y veinte años es cada vez más importante en todo el mundo y no se conforma con acaparar miles de horas en los canales de música de mayor prestigio internacional.

El emo ya llegó a la Argentina y, para entender mejor de qué se trata esta nueva moda, Sweater –una banda de screamo proveniente de Ramos Mejía–, Buzzer –emigrando del “hardcore punk melódico” desde 1997– y Romeo Tragedy le explican al NO qué hay detrás del maquillaje y el pelo planchado del género que busca asentarse en los colegios secundarios.

La historia

Para Nacho, guitarrista y cantante de Sweater, la historia con el emo comenzó hace tres años. “Yo subí a cantar un tema con una banda un poco gritado y, al bajar del escenario, un chico me dijo que cantaba muy al estilo de una banda screamo/post-hardcore. Después de eso, por intercambio de discos y mp3 por Internet, comenzamos a conocer lo que sería este estilo.” Sin embargo, Pury, quien se encarga de las guitarras y los coros de la banda de Ramos Mejía, agrega que “el emo siempre estuvo presente con Weezer y The Get Up Kids”.

Nicanor, cantante y bajista de Buzzer, aclara que a su grupo el género le llegó de manera menos abrupta: “Por el punk rock. Siempre estuvimos influenciados directamente con este estilo, y de tanto escarbar en disquerías, Internet o revistas, conocimos las primeras bandas emo, como At The Drive In, Weezer, Jimmy Eat World y Millencolin; y de la Argentina –aunque bastante alejadas del concepto de género que se maneja en estos días–, Fun People y Cucsifae. Es más: el nombre de la banda salió de una canción de Millencolin”.

El baterista de Romeo Tragedy, Gonzalo, recorrió un camino similar a los anteriores y le presentó el género al resto de la banda, excepto a Juan Pablo –guitarrista del grupo–, quien llegó sin escalas al emo/post-punk de la mano de Funeral for a Friend.

Pero el emo “nerdie” de Weezer fue sólo el puntapié inicial que sentó las bases del género que se apoderó de las redes sociales del ciberespacio. Poco a poco, nuevas bandas surgían en Estados Unidos bajo la influencia musical y estilística del legendario grupo de Los Angeles y, luego, podría decirse que la red de redes hizo el resto: “Me parece que el boom de Internet fue más como un desenlace de una miniglobalización del emo, empezando por Estados Unidos, obviamente. Sitios como myspace, al tener profiles [perfiles] editables con la posibilidad de poder poner tu tema preferido en el space [algo así como la vidriera en donde se muestra el usuario], y editarlo con fotos, esto y aquello, ayudó muchísimo al crecimiento del genero por Internet”, afirma Nacho.

El paso más difícil ya había sido dado por los usuarios de redes sociales como myspace, vampirefreaks y flickr. La expansión global del emo era inminente y a mediados de 2005 logró consolidarse como una cultura íntegra al establecerse como una escena fuerte principalmente en el Reino Unido, pero haciéndolo, también, en el resto de Europa y América del Sur (sobre todo en Chile y la Argentina).

En nuestro país, el emo fue difundiéndose exponencialmente a través de una red social llamada Fotolog y, según Pury, “los emos imitan a los emos de Reino Unido o Estados Unidos. Acá lo vieron como una nueva oportunidad para lookearse y los argentinos terminaron adoptando el emo a su manera”. Juan Pablo y Federico, ambos guitarristas de Romeo Tragedy, llevan la explicación de Pury a otro nivel y sostienen que el imitar el look fue la razón principal para que el emo se difundiera incluso en los países en los que se engendró e interesara a los potenciales oyentes a investigarlo.

Su actualidad

Con una formación similar a la actual (Nacho, Pury, Luis y Juli), Sweater desvirgó la escena screamo local bajo el nombre de My Sweetheart. Nacho afirma que la banda “produjo un impacto fuerte en la gente. No lograban entender definitivamente cuál era nuestro estilo y nuestro mensaje. Hace dos años y medio, tres años, poca gente de la cual ahora se considera ‘emo’ estaba instruida con respecto al género”.

Pury sostiene que en ese momento su público actual no estaba consolidado todavía, “no existía”. Este comenzó a aparecer a mediados de 2006, cuando formaron Sweater. El guitarrista explica que el hecho de que la banda haya adoptado el look de los grupos extranjeros más importantes del género, fue uno de los factores determinantes para “llegar” a la gente que los sigue.

Los integrantes de Romeo Tragedy debutaron en 2005 y aclaran que en ese momento la escena era muy inestable en cuanto a la concurrencia del público. Pero, a partir de que comenzaron a “subir” sus canciones y las letras correspondientes a purevolume y de que se eligieran utilizar el Fotolog de la banda para publicar arte digital, la gente comenzó a verlos como “un proyecto bien serio” y empezó a responder. “Para mediados de 2006 era shockeante ver tanta gente cantando nuestros temas, o comprando remeras de las banda.”

Sin embargo, Nicanor afirma que “en 2000 ya se veían muchas disquerías que vendían exclusivamente emo, como Coffee Mug Records, La Lupita, o sellos que editaban este estilo de bandas como Boring Discos, y además había una carga de imágenes y una onda visual del emo: no sólo era música sino que también había algo más artístico y serio, cosas que no existen en la escena punk rock convencional”. Pero agrega que el público emo tardó en captar la influencia extranjera y migrar a esta nueva moda.

En la Argentina, Sweater representa para una buena parte del público la primera banda que ven en vivo arriba de un escenario. “Había algunos que nos preguntaban: ‘¿Por qué la entrada no sale 60 pesos?’. Quizás este dato pueda darle ternura a más de un lector, pero la sensación es muy distinta cuando se los escucha corear canciones de bandas screamo (un género que combina el emo tradicional con gritos; de ahí proviene su nombre en inglés en las que las temáticas de las letras van desde la anorexia y la bulimia hasta el suicidio y el cortarse las venas con hojas de afeitar, mientras son adornados por caricaturas de calaveras en todas sus prendas).

No es muy difícil comprender por qué Sweater es casi la única banda del país que está totalmente encasillada dentro del screamo: el género es muy nuevo y apunta a un público preadolescente, que está teniendo sus primeras experiencias con un instrumento y, como si eso fuera poco, Pury remata: “Además es un estilo que requiere un poco de experiencia (que fue la que nosotros logramos con My Sweetheart). No es lo mismo tocar en este género, rodeado de disonancias, octavas, baterías que llevan la banda por sí solas, que tocar...”.

Gonzalo toma la posta y agrega: “Sonar como una banda emo yanqui no es como tocar un tema de Flema. Capaz que cuando sos más chico se te ocurre hacer una banda de punk rock y mal que mal te sale.... Tocar emo y reflejarlo en vivo es todo un desafío mucho mayor”. Matías, bajista compañero de Gonzalo, acusa que hay bandas que, aunque no lleguen a ese nivel requerido, se hacen llamar emo para aprovechar el buen momento que está pasando el género, aunque nada tengan que ver con éste.

Códigos y costumbres

El look juega un papel fundamental en esta tribu urbana y, como en cualquier movimiento cultural que se precie de serlo, existieron varias “oleadas” o versiones del prototipo de un chico emo: la primera oleada presentó lo que hoy se conoce como “look nerd” o “nerdie”, derivado sin escalas de la imagen de los integrantes de Weezer. “Un emo es una persona triste, que no tiene ganas de nada, sólo de estudiar, como un nerd”, simplifica Nacho y agrega que “hay algunos que se siguen lookeando nerdie, pero me parece que el “emo moderno... lo sobrepasó por mucho”. La segunda –y actual– etapa de la moda emo proviene de bandas como A Fire Inside y From First to Last. “Yo lo veo como una rebeldía de un nerd”, explica el cantante de Sweater al referirse a la nueva moda “de querer exagerar cosas inexagerables”, mientras que Juan Pablo coincide con sus compañeros en que se trata de “un acto más de rebeldía adolescente”.

Un emo “new wave”, es decir aquellos que heredaron su look de bandas screamo como las citadas anteriormente, suelen tapar uno de sus ojos delineados con su pelo teñido de negro alisado por la infaltable “planchita” y, aunque dependiendo de la ocasión estos elementos puedan variar, todos son casi un requisito para formar parte de esta moda ya establecida. Matías aclara la postura de Romeo Tragedy frente a la moda y el look característico de la escena con una frase categórica: “Fede toca con la remera de Banfield”.

Al hablar de modas o costumbres de este movimiento es imposible no mencionar lo que los emos llaman cariñosamente “la Bond”. Esta galería, al igual que sus inmediaciones (en especial la plaza ubicada en Paraguay y Callao), es el punto de encuentro y reunión de los emos por excelencia. En “la Bond”, los emos se reúnen los sábados por la tarde para sacarse fotos digitales (que van directo a sus fotologs), escuchar música, compartir (o, simplemente, exhibir) prendas, dibujos y discos, o sentarse a merendar.

Si bien el mercado no está del todo explotado, los negocios de la galería tienen una gran oferta en torno del público emo. En ellos es posible encontrar desde billeteras con personajes de Tim Burton (director que aportó muchísimo a la estética de esta escena con películas como El joven manos de tijera, Beetlejuice y El extraño mundo de Jack) hasta discos importados de sellos independientes.

Como se dijo, Romeo Tragedy fue uno de los pioneros en darle un papel protagónico al arte digital en la escena: “El nuestro tiene mucha influencia del romanticismo y el período barroco. Implica muchos ornamentos, muchas veces usábamos frases de nuestros temas y reflejábamos la situación a través del diseño. Tenemos una estética muy particular, es todo un gran conjunto que forma Romeo Tragedy”. Federico agrega que “a mí personalmente me encanta comprarme un disco original (siempre que se pueda) porque es una sensación única tener en tus manos todo lo que tiene la banda en la cabeza mientras escuchás la música de ese disco... Y eso es lo que buscamos también nosotros”. Esta actitud para con su público llamó, según Gonzalo, mucho la atención y rindió sus frutos, además de contagiar a otras bandas para que adoptaran la misma política y mejoraran, en muchos casos, la calidad del packaging.

Soundtrack

Sin dudas, cuando de este tipo de tribus urbanas se trata, el aspecto más importante es el musical. La marca de ropa skater Vans lo tiene muy en claro. Por esta razón lanzaron el Warped Tour en Estados Unidos, un festival ya casi consagrado que acapara, en diversas fechas a lo largo de ese país, a los máximos exponentes del emo, del indie y del punk rock. Este año pueden escucharse allí bandas emo como Drop Dead, Gorgeous, Funeral for a Friend, I Am Ghost, The Used y muchas otras que buscan liderar la escena y lograr la popularidad de grupos ya “clásicos”, como From First to Last, My Chemical Romance, Alexisonfire, Fall Out Boy, Panic! At The Disco o Good Charlotte.

Al hablar de exponentes del emo en la Argentina es difícil avanzar mucho más allá de las bandas entrevistadas, ya que el género aquí todavía no está maduro. Sin embargo, hay muchas bandas en las que se puede reconocer claramente el género dentro de sus más importantes influencias musicales, como es el caso de My Wish, Jordan y Ardehollywood. Nicanor agrega que, en la escena local, bandas como Late Night Condition, Mofa y Sweater hicieron realmente la diferencia y pueden cargarse tranquilamente el estandarte del género al hombro. Los integrantes de Romeo Tragedy, que prometen sorpresas para su vuelta a los escenarios antes de fin de año, agregan a Jordan y a la banda rosarina La Ultima Canción del Mundo a esta última categoría.

“Si bien hay algunas bandas que tocan sólo dentro del emo, nosotros somos partidarios de mezclarlo con estilos que nos gustan, no por conveniencia sino porque es lo que realmente nos gusta. La banda fue evolucionando y tomando su propio camino musical, por eso nos cuesta encasillarnos en un solo estilo.” Por esta razón no es sorprendente que los integrantes de Buzzer decidan aclarar, pertinentemente, que “a pesar de estar en la escena emo, al venir desde el punk rock, asiste también gente muy punkie, que no le da mucha importancia a la estética, y todos conviven muy bien juntos. Eso está bueno. En el emo no hay discriminación: si el emo es una tribu, es bastante abierta: no hay rivalidades”. En cuanto al futuro, los Buzzer “le tienen fe”, y esperan que “las bandas comerciales no se adueñen de la escena. ¡Ja! Porque tanto afuera como en el país, hay muchas bandas verdaderamente talentosas que tocan su música con la emoción que hace falta para tocar emo”.

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