Ozzy Osbourne muere a los 76 años: se apagó el Principe de las Tinieblas

Ozzy Osbourne, el icónico vocalista de Black Sabbath y figura cumbre del heavy metal, falleció este martes 22 de julio de 2025 a los 76 años, rodeado por su familia, confirmaron sus seres queridos . Su despedida ocurre apenas semanas después de haber encabezado el emotivo concierto “Back to the Beginning” con la formación original de Black Sabbath en Birmingham, el pasado 5 de julio    De aspirante a leyenda del metal Nacido como John Michael Osbourne en Birmingham en 1948, Ozzy se unió a Black Sabbath en 1968, aportando su inconfundible voz gutural a himnos como Paranoid, Iron Man y War Pigs —temas que no solo definieron la banda, sino que cimentaron el género del heavy metal. Tras su salida de la banda en 1979, cortes como Crazy Train y Mama, I’m Coming Home lo consagraron como solista y empresario musical con el festival Ozzfest. Un adiós rockero y lleno de dignidad Años de lucha contra enfermedades como Parkinson (diagnosticado en 2020) y severos problemas de salud no logr...

Hoy: Cirujazz, jazz-rock pobre *

 


la banda que nunca vas a escuchar 

 https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/27-2912-2007-08-02.html
Por Javier Aguirre

El rock argentino a veces sobreactúa su humildad, exagera el perfil bajo y, de tanto no ostentar riqueza, termina generando sospechas. Las estrellas de rock de Hollywood o Londres jamás disimulan sus fortunas personales y no dudan en mostrar por la MTV sus mansiones, sus yates, sus piscinas, sus helipuertos, sus duchas escocesas, sus zoológicos privados (monos, iguanas, camellos, bateristas) o sus bañeras llenas de leche tibia y pringosa. Es cierto que los ingresos monetarios del rocanrol criollo quedan a años luz de los del mainstream sajón: aun sin más datos empíricos que la intuición, nadie duda que –al cierre de esta edición– la cuenta bancaria de la diva pop estadounidense Madonna es más nutrida que la de la diva pop formoseña Doña Pochi. Con o sin fundamentos, la escena local se acostumbró a esa actitud de camuflaje y culpa que los rockers argentinos manifiestan hacia el dinero que ganaron honestamente, con el sudor de sus guitarras.

El ejemplo de este fenómeno es Cirujazz, la tediosa banda-furor del circuito favorito de las adolescentes histéricas y sedientas de sexo: el del jazz-rock. Los Cirujazz hacen de su mal pasar económico una bandera. Visten ponchos caseros fabricados con heterodoxos tejidos de bolsas de nylon, arpillera, papel de diario e hilo sisal, y para que nadie los acuse de “oler bien porque gastan fortuna en perfumes”, antes de sus apariciones públicas untan su atuendo con sudor concentrado del subte en hora pico. Roñosos, mal vestidos, suelen mendigar desde el escenario “una moneda para afinar la viola”. Pero algunos desconfían de esa lastimosa humildad y suponen que los Cirujazz, en realidad, ocultan una doble identidad; y que detrás de ese lookeo miserable, hediondo y andrajoso se ocultan limousinas, palcos VIP en la Bombonera, canillas de oro macizo y noches de esnifeo con billetes de cien euros junto a Paris Hilton y Kate Moss.

Algo de luz sobre el tema arroja el hit de Cirujazz, Escondé el Alfa Romeo, cuya letra –inmersa en insoportables improvisaciones jazzeras capaces de hacer dormir a un bebé flatulento– dice: “Muchos creen que soy pobre,/ que no poseo ni un cobre./ Mas soy pura honestidad,/ pues les digo la verdad:/ no soy igual que mis fans,/ no me como ni la punta,/ y tengo más tarasca junta/ que Bush y Alejandro Sanz”.

* Cualquier parecido con la realidad es una indudable coincidencia, como también lo fue que el Día de la Independencia el país quedara sepultado bajo kilos de hielo y nieve.

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