Ozzy Osbourne muere a los 76 años: se apagó el Principe de las Tinieblas

Ozzy Osbourne, el icónico vocalista de Black Sabbath y figura cumbre del heavy metal, falleció este martes 22 de julio de 2025 a los 76 años, rodeado por su familia, confirmaron sus seres queridos . Su despedida ocurre apenas semanas después de haber encabezado el emotivo concierto “Back to the Beginning” con la formación original de Black Sabbath en Birmingham, el pasado 5 de julio    De aspirante a leyenda del metal Nacido como John Michael Osbourne en Birmingham en 1948, Ozzy se unió a Black Sabbath en 1968, aportando su inconfundible voz gutural a himnos como Paranoid, Iron Man y War Pigs —temas que no solo definieron la banda, sino que cimentaron el género del heavy metal. Tras su salida de la banda en 1979, cortes como Crazy Train y Mama, I’m Coming Home lo consagraron como solista y empresario musical con el festival Ozzfest. Un adiós rockero y lleno de dignidad Años de lucha contra enfermedades como Parkinson (diagnosticado en 2020) y severos problemas de salud no logr...

M.A.N.D.Y.



El dúo de berlineses dueños del sello get physical no se casa con ningún ritmo: remixan a The Knife o a los Scissor Sisters y debutan en la versión porteña de Creamfields.



http://www.clarin.com/suplementos/si/2006/11/10/3-00801.htm
Txt. Mariano Del Aguila.


El nombre de sus abuelitas. El de una chica que les rompió el corazón. Siglas secretas. Como sea, detrás de las iniciales de M.A.N.D.Y. están los alemanes Phillip Jung y Patrick Bodmer, dos de los artistas que debutan mañana en la edición porteña del megafestival Creamfields, en la Costanera Sur (a medianoche, en la Arena 2). Estos berlineses, dueños del sello Get Physical, llevaron adelante las fiestas más glamorosas de Frankfurt (en el club Monza) y recorren Europa con un abanico muy amplio de discos. En el último año, remixaron a Fischerspooner, a Royskopp, a los suecos de The Knife y a Scissor Sisters. Su única consigna: que bailar sea intenso y divertido. En tiempos de rebotín rebotán, le preguntamos a Bodmer qué quedó del ritual del baile.

—¿No te parece que en estos días la gente ya no está bailando? Al menos no en un sentido clásico sino más bien cabeceando o saltando...

—Es cierto: es muy distinto de la atmósfera que había hace unos años. Hoy están los bailarines minimalistas, que apenas se mueven, y los que saltan. Aunque supongo que mover la cabeza es más divertido que estar quieto... No es bueno ni malo. Son formas de expresarse. Podríamos hablar horas, pero creo que lo que cambió es que el baile es menos sexy.

—-Cierto, con mil personas alrededor es difícil bailar, en un sentido sexy...

—¿Te digo más? Me doy cuenta, como alguien que toca música, que me gustan ambos estilos. Algunos Djs dicen: "Okey, estoy acá, la gente espera la gran explosión, pero yo lo mantengo tranquilo". Pero se trata de sacudir el cuerpo y sonreír y mirar a los amigos, comunicarse en la pista de baile. La gente que va al club sin sonreír, a olvidarse de todo... debería quedarse en su casa.

—¿Hay un DJ que te hace bailar?

—Mirá, yo no puedo bailar, ¡soy realmente alemán! De alguna manera, tiene que sorprenderme y ser muy divertido. En Ibiza, todos iban a bailar techno, pero con mis amigos preferimos un bar de salsa para 60 personas.

Electro house, Miami Bassline, minimal, una alta dosis de funk y también música disco. En los sets de M.A.N.D.Y. hay toda clase de sorpresas. ¡Hasta Cat Stevens! "No lo tomábamos en serio, pero después hallamos un track que nunca habíamos oído (Was Dog A Doughnut). La esencia de esa pista, de 1970, es tan de vanguardia. Increíble".

—La última, ¿qué preferís para tocar en un festival: la medianoche, la madrugada o cuando llega el amanecer?

—Cada momento tiene su magia. Nos gusta que la fiesta ya esté armada y que la gente haya encontrado su lugar, que haya llegado al punto de dejar de pensar "adónde voy, ¿dónde está mi cerveza, dónde está mi novia?".

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