Fernando Ruiz Diaz, líder de de Catupecu Machu, sufrió un ACV

  Fernando Ruiz Diaz, líder de de Catupecu Machu, sufrió un ACV y debió cancelar la gira internacional El cantante se encuentra fuera de peligro, pero no está en condiciones de subirse a un escenario en este momento. Catupecu Machu es una de las bandas de rock nacional más reconocidas de nuestro país, luego de su gira nacional tenían pactados shows en Europa, sin embargo, los mismos debieron ser suspendidos por un problema de salud que sufrió Fernando Ruiz Diaz, el vocalista de la banda. A través de un comunicado, Catupecu Machu dio a conocer la situación que atraviesa el cantante e informó que las fechas previstas se suspenden hasta nuevo aviso. El estado de salud de Fernando Ruiz Diaz causó preocupación en los fanáticos que le enviaron mensajes de apoyo.  El comunicado de Catupecu Machu "Lamentablemente queremos anunciar la cancelación del tour europeo de Catupecu Machu, que comenzaba este jueves en la ciudad de Valencia y con el cual la banda iba a visitar también Madrid, Bar

aguas (re) fuertes

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/32-2627-2007-02-09.html

Estar cerca del mar no garantiza la frescura. Un chapuzón puede calmar hasta que el sol seque de a una las gotas que se desparraman sobre la humanidad. Una vez seco, el sol pulveriza. De vez en cuando sopla algún viento, levanta arena árida, la arremolina y la deposita en los ojos. Y en medio de esta oda al calentamiento global en plena costa argentina, se vislumbra a lo lejos un vendedor de pirulines. Camina lento, como cayéndose. Corre peor suerte porque no es un vendedor común y corriente. Está vestido de Mickey Mouse, con esa cabezota de utilería, enorme y desgastada por los veranos. Las orejas ya no son negras sino marrones, deslucidas por la ferocidad del sol. Tiene guantes de lana y chaleco azul, zapatillas enormes como naves espaciales y pantalón brilloso de alguna extraña tela circense. De nada le sirve la sonrisa dibujada debajo del hocico altanero, los rayos del sol lo están devastando. Los pirulines salen un peso. El vendedor que se somete al disfraz cada tanto asoma la cabeza a la superficie y trata de respirar un poco de aire. Pero el aire que ofrecen estas costas es caliente. Quiere ponerle onda y es inútil. Algunos chicos se acercan y lo saludan. “¡Mirá, má, es Mickey!” Una nena le pregunta cuánto sale el pirulín y él levanta el dedo índice y le indica “uno”, un peso. La nena le da la monedita y él a duras penas separa el chupetín del tubo de telgopor y se lo da. Como puede, da media vuelta y sigue pateando las playas calurosas en busca de más clientes. ¿Cuánto ganará a razón de un peso el pirulín, teniendo en cuenta el disfraz? Porque por atrás pasa un pibe en malla y ojotas a los gritos pelados: “¡Hay pirulines, a un peso!”, y los nenes lo atacan con sus monedas en alto. Parece que acá vestirse de Mickey no es una buena estrategia de venta. ¿Cuánto calor podrá soportar dentro del disfraz? Lo más probable es que al día siguiente, con este tema del calentamiento global, Mickey ya haya renunciado.

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