EDITORIAL: La originalidad

EDITORIAL: La originalidad Por Antonio J. Gimenez La originalidad es una de las virtudes más deseadas por los artistas y a su vez, una de las más aclamadas por el público. Un músico con la capacidad de crear su propio sonido será fácilmente reconocible y apartado del abstracto tumulto de candidatos a la cima.  ¿Y de donde nace la originalidad? ¿De la calidad técnica? Claro que no. Solo entren a internet y lo comprobarán. Hoy en día, es muy común encontrar en sitios como YouTube a un número absurdo de personas que pueden interpretar piezas tan difíciles como exquisitas. Desde las más prestigiosas sinfonías clásicas hasta obras de la cultura popular. Si bien estas habilidades son loables, le duela a quien le duela, es más de lo mismo. Pero “ojo”, es una gran herramienta que deben atesorar (recuerden esto), porque la habilidad técnica es un gran comienzo para alcanzar la iluminación artística. Volvemos a nuestro cuestionario ¿La originalidad nace simplemente de hacer algo completamente di

ISMAEL SOKOL Y ASTOR CIANCIARULO

http://www.clarin.com/suplementos/si/2007/03/16/3-00402.htm

Portación de apellido y talento

Los hijos de Alejandro Sokol y Flavio Cianciarulo comparten proyectos musicales con sus padres famosos.



ISMAEL SOKOL (HIJO DE ALEJANDRO SOKOL )

La vocación como una vieja herencia

Mi viejo es igual que yo y creo que aprendí a tocar por escucharlo", analiza Ismael Sokol (22), violero de La Propina, banda que comparte con su papá, Alejandro Sokol.

Los inicios del guitar-hero fueron robándole la guitarra a su viejo. "l tenía la criolla ahí y la agarraba para boludear. Tenía bastante facilidad para aprender solo. Después fui a un profesor, pero duré dos clases", cuenta Ismael, quien se subió al escenario de La 25 en el último Cosquín Rock.

Experimentación made in Sumo. Su raíz musical tiene un origen soñado para los fanáticos de la banda de Luca Prodan y compañía. Timmy Mckern, ex manager del grupo, "se copó y armó una sala con todos los equipos de Sumo, cuando recién empezaba a tocar", relata Sokol Jr., quien va a aprender la forma de componer de Germán Daffunchio. "El me va enseñar su teoría", alerta.

"Al principio, a mi papá no le gustaba mucho la idea de que sea músico. Quería que estudie y todo eso. Después mejoré y me tiró onda para tocar", cuenta el violero que abandonó el colegio en el segundo año del secundario.

Paso a paso. El debut en el escenario fue a los 12 años, en Córdoba, bajo el dúo Sokol-Sokol. Ahora planea armar una banda con Sebastián Villegas y Damián Bustos, bajista y batero de La Propina y ex alumnos de Diego Arnedo y Catriel Ciavarella.

—Cuando tocás con su viejo a él se le cae la baba. ¿Le prestás atención?

—Sí, antes tenía la costumbre, mientras estaba soleando, de pararse al lado (imita el gesto de limpiarse la baba). Le dije que la termine, porque me desconcentra y me da vergüenza.

—¿Discuten?

—Sí, nos re peleamos, pero como padre e hijo. ¿Por ejemplo? La tiene con que subo mucho la guitarra. Igual caga a pedos a todos los músicos, así que me trata como uno más. No existe el padre e hijo arriba del escenario. Hace lo mismo con Daffunchio, así que los tiene a todos cortitos.

Molesto de tener el rótulo del "hijo de...", Ismael sostiene que para romper ese título tiene que bancarse todos los palazos que te pueden tirar: "Poner la cara y salir a tocar".

—¿Cuándo te diste cuenta de que tu viejo era famoso?

—Tarde. Me acuerdo de que en el barrio, los pibes más grandes me señalaban como el hijo de Sokol, mientras yo jugaba a la pelota en la calle. Ahí me ponía a pensar...



ASTOR CIANCIARULO (HIJO DE FLAVIO CIANCIARULO)

Con la música en la sangre

Su cabeza simula a un muñeco colgado en el parabrisas del auto. Astor Cianciarulo, hijo de Flavio, sabe castigar la batería con sólo 8 años de edad. Ninguno de los testigos de su destreza se atreve a denunciar acomodo, como se escuchó por los pagos de Eddie Van Halen y su flamante bajista-hijo Wolfgang (15 años), en el regreso del célebre grupo heavy a su formación original. Antes de que el mini batero suba al escenario con Misterio (banda que comparte con Flavio y Nico Valle, el contrabajista) se escuchan frases como "¿viste cómo toca el pendejito?". "La batería me resulta más fácil. Todos me dicen que toco bien", concede en voz baja.

En casa de músico, instrumentos al por mayor. En el pequeño manual de Astor figuraba haber golpeado por primera vez los parches a los dos años, cuando en las giras de los Fabulosos Cadillacs, los plomos le armaban una bata pegada a la de Nando Ricciardi. "Toco desde muy pequeño (sic). Como mi papá veía programas de música, yo los miraba con él. Entonces después me enganché un poquito y empecé a tocar la batería", cuenta Astor, que también participó de Sonidero, el segundo CD de Flavio Mandinga Project.

La motivación para prenderse de la bata está en Yaco, su hermano menor, y el Playstation. "Mi hermano lo usa cuando yo quiero y siempre le pregunto: '¿Puedo jugar?'. Y me dice que no. Entonces no tengo nada que hacer y toco la batería", cuenta el autodidacta que sólo dice "sí" cuando se le pregunta si quiere seguir los pasos del padre.

Precoz a todas luces, su debut llegó a los 3 años (julio del 2002) en el Café Iguana de Monterrey, también llevado de la mano de papá. Misterio, que acaba de lanzar Beat Zombie, nació porque "mi papá tuvo la idea de tocar, entonces fuimos grabando poquito a poquito", cuenta el alumno del cole Antonio Berni y fanático de Sabbath y Madness.

—¿Qué te dijeron tus compañeros del cole cuando les mostraste el CD?

—La primera vez que les enseñé el disco que grabé todos me preguntaban: "¿Tocás la batería? ¿Cómo tocás? ¿Desde cuándo?" (con tonito burlón). Ellos me decían así y me hartaban.

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