El líder de Radiohead edito un disco solista con los temas de siempre: paranoia, agobio, apocalipsis. Pucha, que vale la pena estar vivo...Txt. Ann Powers. L.A. Times y Clarínhttp://www.clarin.com/suplementos/si/2006/08/25/3-00201.htmEl año pasado, Thom Yorke supuestamente se iba a relajar. Radiohead había hecho un alto después de un largo ciclo de grabaciones y giras. Yorke disfrutaba del descanso de lo que burlonamente llama "hacer DISCOS". Pero en lugar de dejar un espacio para la calma, Yorke se encontró sumergido en nuevos pensamientos.
"En mi casa, hay una habitación grande como ésta", dice Yorke, señalando la espaciosa suite del Clift Hotel de San Francisco donde comenta The Eraser. "Todo el cuarto estaba cubierto con notas y papelitos. Poco antes de empezar a grabar, vino un amigo mío y, al ver esto, se rió a carcajadas y me preguntó cómo iba a hacer para armar todo eso".
El caos de la sala de trabajo de Yorke, reflejado en los "retazos y fragmentos sonoros de todo tipo" contenidos en su laptop, le dio una sensación de libertad que momentáneamente había perdido en Radiohead. Junto a dos colaboradores de toda la vida, el artista visual Stanley Donwood y el productor Nigel Godrich, Yorke se encerró entre esos fragmentos, excluyendo otras influencias. "Así es cómo lográs que un proyecto tenga su propio universo", explica. "Decís 'todo lo que hay, todo lo que tengo es lo que hay en esta habitación'".
Compuesto rápidamente, durante una época en la que Yorke se comprometía cada vez más con el grupo ambientalista Friends of the Earth, The Eraser significa recuperar la motivación.
Ante la pregunta de si Radiohead distribuiría su próximo álbum de manera independiente, Yorke sin dudar contesta que sí. "Tenemos dos o tres opciones. Me gustaría que lanzáramos un arma química en la industria musical. Pero tampoco lo veo como una responsabilidad nuestra".
Lo que comenzó como un viaje incidental a la música electrónica abstracta que ama se convirtió en cuarenta minutos de música notablemente poderosa y directa. The Eraser es el evocador retrato de una vida que se ha vuelto insegura debido al crecimiento urbano desordenado, las oscuras alianzas políticas y el calentamiento global.
"Todo empezó con montones de ritmos y la la la", dice Yorke, burlándose de sus tendencias oscurantistas. "Era intenso y muy heavy. Pero hubo dos o tres cosas que hicieron que Nigel y yo dijéramos 'Uuuh, acá hay algo muy directo. Alguien podría entenderlo de una'".
Fan de la electrónica experimental, el cantante primero produjo una colección de temas sin poder de comunicación. "Tenían sentido para mí pero lo que había en ellas no era suficiente para nadie más. Lo mires como lo mires, la música sale de una caja". Eso a cuento de que hasta los sonidos acústicos de piano, guitarra y bajo que samplea The Eraser están procesados por computadora, y cita Homogenic (1997) de Björk como punto de referencia. "Está construido para ser escuchado en un espacio aislado: con auriculares o en un embotellamiento de tránsito".
La referencia al tránsito no es casual en Yorke, cuya preocupación por el medio ambiente en un momento casi lo lleva a enloquecer de furia. Donwood incluyó esa ira en London Views, el paisaje apocalíptico inspirado por The Eraser que aparece en la tapa del disco. Una de las imágenes más poderosas es la del rey Canuto, legendario monarca inglés que quiso probar los límites del poder real tratando de dominar el océano. Ese relato también inspiró las letras de Yorke, basado en el decir de Jonathan Porritt, un ambientalista británico. "No se trata de algo político, pero es lo que está pasando. Somos reyes Canuto que levantamos la mano y decimos 'esto se va a resolver, lo puedo detener'. ¡No, no podemos!". La canción más polémica de The Eraser es Harrowdown Hill, título que alude al sitio don de las autoridades hallaron el cuerpo del Dr. David Kelly, quien, se dijo, se había suicidado después de revelarle a un periodista que el gobierno de Tony Blair había identificado falsamente armas biológicas en Irak.
"Me sonaba como el de una batalla. No esperaba que mucha gente se diera cuenta de que Harrowdonw Hill es donde murió el Dr. Kelly. No digo que la referencia no esté presente, pero no es lo único". Para Thom Yorke, todo pasa por oír el mundo a través de la voz individual.
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