EDITORIAL: La originalidad

EDITORIAL: La originalidad Por Antonio J. Gimenez La originalidad es una de las virtudes más deseadas por los artistas y a su vez, una de las más aclamadas por el público. Un músico con la capacidad de crear su propio sonido será fácilmente reconocible y apartado del abstracto tumulto de candidatos a la cima.  ¿Y de donde nace la originalidad? ¿De la calidad técnica? Claro que no. Solo entren a internet y lo comprobarán. Hoy en día, es muy común encontrar en sitios como YouTube a un número absurdo de personas que pueden interpretar piezas tan difíciles como exquisitas. Desde las más prestigiosas sinfonías clásicas hasta obras de la cultura popular. Si bien estas habilidades son loables, le duela a quien le duela, es más de lo mismo. Pero “ojo”, es una gran herramienta que deben atesorar (recuerden esto), porque la habilidad técnica es un gran comienzo para alcanzar la iluminación artística. Volvemos a nuestro cuestionario ¿La originalidad nace simplemente de hacer algo completamente di

andrew, el hijo de peter

Por Daniel Jimenez

Tosh Doctor

Los jamaiquinos viven la vida sin apuro. Y se toman las cosas con mucha tranquilidad. Y ésta puede estar basada en su proyección de la espiritualidad como estado de gracia o en su letanía verbal, producto de las dulces y nobles yerbas de su tierra.

Andrew Tosh –sí, el hijo de Peter– no es una excepción a la regla. Sus respuestas en ningún caso superan los quinientos caracteres y no parece interesarle profundizar en sus conceptos, pero bien sabe que aquí el reggae está pasando uno de sus mejores momentos. “No sé por qué a la gente le caen bien los músicos jamaiquinos, pero sí te puedo decir que los argentinos son gente muy amigable. Y supongo que ellos piensan lo mismo de nosotros”, comenta desde Etiopía, donde se encuentra encabezando una serie de tributos a su padre que comenzaron hace tres años y que lo tienen girando alrededor del globo.

Al igual que su primo “no oficial” Ziggy Marley, Andrew pasó sus primeros años entre cables, micrófonos y amplificadores, viendo cómo su papá trabajaba en el estudio. Sin ir más lejos, él fue quien le enseñó al pequeño rasta los secretos del piano a los cinco años: “Mi padre tocaba y cantaba para nosotros cuando éramos chicos, y nos enseñaba cosas todo el tiempo. En ese universo era difícil que no me interesara la música”, reconoce quien mañana a la noche se subirá al escenario de Niceto.

Con cinco discos desparejos en su haber desde 1988, Andrew Tosh debutó en vivo de una manera accidental y poco feliz: el día del funeral de Peter, quien fuera asesinado en su casa de Kingston a manos de tres ladrones. El mayor de los diez hijos de Peter interpretó aquella tarde de septiembre de 1987 dos canciones en memoria de la estrella jamaiquina: Equal Rights y Jah Guide. Todo esto bajo la atenta mirada de su tío Bunny Wailer. “Mi principal inspiración fue, es y será mi papá. El me enseñó el camino y yo solamente trato de expandir su mensaje a través del planeta. Aunque también me guiaron Bob Marley y sus músicos, con los que al mismo tiempo iba creciendo”, explica. En 2004, Andrew se puso en mente homenajear la obra de su progenitor y, para eso, organizó conciertos, muestras, charlas y hasta complementó su cruzada con la edición del álbum Andrew Sings Tosh: He never Died, donde revisita sus temas. El segundo apellido más pesado del reggae regresa a Buenos Aires y, a modo de despedida, nos deja su tarjeta: “Verán un show caliente donde rendiré tributo a mi padre con clásicos como Legalize it, Get up, Stand up o Bush Doctor, más algunos temas míos y otras rarezas. Será una fiesta. Y están todos invitados”. Habrá que ir.

* Andrew Tosh se presenta mañana en Niceto Club. A las 21.

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